EL FESTEJO DE LA CRUELDAD Y LA BARBARIE
OPINIÓN
María P. Tovar Navarrete
1/17/202613 min read


En los últimos años asistimos al avance y auge de un discurso cínico y violento, impulsado abiertamente por los gobiernos y las élites políticas de derecha y extrema derecha, distinción que hoy resulta casi innecesaria. El discurso político nunca ha sido ingenuo o inocente, pero en el presente ha dejado incluso de fingirlo: se impone sin pudor, sin matices y sin vergüenza. Amplificado por las redes sociales, este lenguaje autoritario se convierte en un dogma, se naturaliza y se instala como una verdad incuestionable. Ya no se debate, tampoco se problematiza, es más, ni siquiera se pretende profundizar en la información que circula y los discursos que se emiten, por el contrario, se consumen, se replican y se defienden incluyendo cuando se excluye, se violenta y se promueve la impunidad y la injusticia.
1.
Es claro que un régimen[1] solamente triunfa si la sociedad lo banca, es decir, si una sociedad no respalda un proyecto político, este no puede funcionar, fracasa; no obstante, cuando se resquebrajan estos proyectos, hay inestabilidades y operan los discursos autoritarios para que a la fuerza se apruebe un proyecto político o económico. Y eso es lo que impera en este mundo en caos, una sociedad dividida, donde hay una ruptura y un descontento social; esa fractura ideológica hace que los discursos autoritarios y de extrema derecha sean cada vez más radicales, más violentos y curiosamente, ahora, sin ningún tipo de filtro, pues desean ganar más adeptos para que respalden sus gobiernos, políticas injustas, guerras, bombardeos, etc.
Un ejemplo claro de esta dinámica es la sociedad estadounidense, donde persiste un amplio sector de la población que continúa creyendo y respaldando discursos como los emitidos por el presidente Donald Trump, caracterizados por el contenido racista, xenófobo, aporofóbico, colonialistas, y además donde exalta la guerra; todo esto, supuestamente para “hacer nuevamente grande a América”. Sin embargo, aún hay personas con rupturas profundas que hacen frente y atacan estas narrativas discursivas-políticas. Prueba de ello, son las más de mil manifestaciones realizadas recientemente en distintos puntos de Estados Unidos rechazando las políticas antimigratorias y las acciones represivas de las fuerzas criminales de la policía ICE (U.S Immigration and Customs Enforcement)[2], pero no nos vamos a centrar en esta masa crítica. Esta polarización se explica por el profundo fraccionamiento entre las élites gobernantes y una masa social cada vez más inconforme; mientras tanto, los y las defensoras del proyecto trumpista salen a respaldar una gestión marcada por el autoritarismo, la exclusión y la impunidad.
Pero cabe preguntarse: ¿qué es exactamente lo que aplauden y defienden estos sectores de derecha? Se ovaciona, por ejemplo, la amenaza y las acciones de invadir territorios ajenos a la fuerza y saquear sus recursos naturales; también se celebra la expulsión masiva de migrantes indocumentados, presentándolos como el “enemigo interno”, señalan a otros países y hasta presidentes como narcotraficantes mientras se ignora deliberadamente la responsabilidad de las grandes redes del narcotráfico que operan con relativa impunidad – al igual que el presidente – dentro de este país norteamericano. Resulta aún más preocupante y lamentable que estas posturas cuenten con el apoyo de miles de latinos que promueven y reproducen una cultura de la violencia, el porte de armas, las políticas antimigratorias y sobre todo celebran que invadan sus que invadan sus propios países.Recordemos que una migrante colombiana (ya ciudadana) que aspiraba con llegar al congreso de Estados Unidos, dice que hay que dispararle a los migrantes, y aparece en un video con un muñeco de trapo simulando que es un migrante atado a una silla y le dispara en la cabeza[3].
Imagen tomada del diario El País, “colombiana candidata al congreso de EE. UU. lanza polémica propuesta: ejecuciones públicas a inmigrantes ilegales.
La derecha exhibe una profunda decadencia moral. Amplios sectores de la sociedad estadounidense despojados o enajenados de toda perspectiva de futuro o proyecto de vida, han caído en la extrema pobreza, la drogadicción, el abandono social; la población de los conocidos como “sin techo” han crecido de manera alarmante. Nada de esto parece preocuparle a Trump, ni a los grandes monopolios económicos, y mucho menos a los ciudadanos de extrema derecha, prefieren mirar para otro lado frente a esta crisis que estos sectores han ayudado a profundizar. Pues la sociedad norteamericana, la que quiere convertir todo en negocio, pasando por la dignidad humana, está sumida en la pobreza y la miseria.
2.
Cuando Donald Trump invadió de manera vil y cobarde a Venezuela - secuestrando a su presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores - no tardó en desplegar un discurso cínico con el que anunció un supuesto cambio de “régimen” y la llegada de la democracia y la libertad. Irónicamente, sus planes no se desarrollaron como esperaba. Al adjudicarse de forma arbitraria la propiedad del petróleo venezolano, convocó apresuradamente a una reunión con las grandes corporaciones petroleras para que iniciaran inversiones en este país; sin embargo, la maniobra fracasó, pues jamás anticipó que dichas empresas rechazarían estas propuestas[4], aunque esto se le puede llamar como una pequeña derrota, los seguidores de Trump no dicen nada sobre el tema. Así que, vilmente continuó apropiándose de buques cargados de crudo que se dirigían a países como Rusia o China.
Por otro lado, y después de toda esta parafernalia, el presidente de Estados Unidos anunció que era falsa la existencia del llamado cartel de los soles - fachada que utilizó para invadir Venezuela - organización que previamente fue designada como terrorista y cuya supuesta jefatura se le atribuía a Nicolás Maduro. Este giro discursivo (pero también muy político y simbólico) emitido por el criminal de Trump acepta descaradamente sus arbitrariedades e impunemente se mueve por el mundo haciendo lo que quiere; aun así, con su prontuario, es secundado por miles de personas en todo el mundo, incluidos numerosos venezolanos y venezolanas migrantes, quienes llegaron incluso a agradecer la invasión militar y el secuestro de su presidente. Este respaldo omite deliberadamente que dicha intervención dejó a cien personas asesinadas y decenas de viviendas destruidas por los bombardeos. Quienes antes reprodujeron sin cuestionamientos la narrativa de las “narcolanchas y narcoestado” y del supuesto cartel de los soles jamás se retractaron, pues el discurso del “narcocomunismo” se desmoronó en cuestión de días.
Resulta profundamente trágico observar cómo los medios de desinformación masiva carecen de la mínima decencia para rectificar sus propias “noticias”. Durante meses afirmaron que Nicolás Maduro era un terrorista, difundiendo sin reparos la hipótesis sobre: "La participación de Maduro en la fundación y dirección de dicho cartel, el modus operandi de la organización y la actividad permanente que tenía integrantes de las fuerzas militares del ejército venezolano"; todas estas especulaciones quedaron sin fundamento tan pronto Trump intervino militarmente en nuestro vecino país. Pero este discurso no es ingenuo. Como todo enunciado político, responde a una intención concreta, demostrar, una vez más, que el presidente de los Estados Unidos puede hacer y deshacer sin consecuencias; no hay sanciones, no existen para él los límites y tampoco existen por ahora los mecanismos efectivos que lo frenen. Trump encarna la impunidad cínica en su forma más explícita, pues es un pedófilo, un terrorista, un criminal; sus antecedentes resultan insuficientes para las condenas que debería enfrentar.
3.
Basta con revisar el discurso de la cipaya de Maria Corina Machado, quien agradece al presidente de Estados Unidos por el ataque a Venezuela y, en un acto de sumisión y mentalidad colonial, llega incluso a “otorgarle” el premio nobel de paz a Trump. Todos y todas sabemos que este nobel es una burla, pero también entendemos que la política de alguna manera se mueve a través de simbolismos que deben interpretarse desde una perspectiva crítica y analítica. Días después del secuestro de Nicolás Maduro, Machado escribe en su cuenta de X lo siguiente: “… Los venezolanos agradecemos al presidente Donald Trump y a su administración por la firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley. Venezuela será el principal aliado de Estados Unidos en materia de seguridad, energía, democracia y derechos humanos[5]…” este pronunciamiento no solamente da vergüenza, sino que revela una profunda incoherencia: agradecerle a un criminal que goza de total impunidad por “hacer cumplir la ley”, literalmente el chiste se cuenta solo. El discurso de la derecha pierde cada día más cualquier atisbo de coherencia y pudor; lejos de condenar los hechos, celebran los ataques, silencian los asesinatos, minimizan la destrucción de infraestructura y omiten deliberadamente la ilegalidad del secuestro a Maduro y Cilia y la operación militar contra Venezuela.
Ese relato colonial del que se vale la extrema derecha no se limita a una sola figura política o pública. Es reproducido por otros sectores de la sociedad venezolana, por supuesto de personas ubicadas en otras partes del mundo como Miami, Colombia, Argentina y Uruguay; desde esos espacios se emiten declaraciones tan aberrantes como lo que dijo una venezolana en un video que recientemente se viralizó, quién afirmó: “El precio que tenemos que pagar todos como venezolanos es nuestro petróleo, sí, pero quizá vamos a estar mucho mejor (…) ahora quizás va a morir mucha gente o no, ojalá que no, pero es el precio que hay que pagar” [6]¿A caso, se puede concebir un nivel mayor de estupidez y alienación? ¡Una mujer celebrando abiertamente el derramamiento de sangre y el saqueo de los recursos naturales de su propio país! ¿Eso es motivo de alegría?, una sociedad alienada y profundamente colonizada reproduce sin cuestionamientos los discursos imperiales del siglo XXI. Aquello que alguna vez se denominó como la “maldición de Malinche” hoy aparece multiplicado, degradado y normalizado.
Sin embargo, este fenómeno no se limita al caso venezolano. Hoy en el mundo observamos cómo se legitiman discursivamente las posiciones de la extrema derecha. La complicidad de sectores del cristianismo, de dirigentes políticos y también de los llamados “influencers”, todos ellos reaccionarios, no solamente guardaron silencio frente al genocidio en Gaza, peor aún, ocultan que existe el genocidio y promocionan abiertamente la cultura sionista. Esta estrategia no es espontánea ni asilada; durante todo el año 2025 los asesinos de Israel desplegaron una campaña sistemática para blanquear su imagen en redes sociales; decenas de influencers de distintos países fueron invitados a viajes completamente pagos, financiados con millones de euros, con el objetivo de construir una narrativa favorable sobre el criminal de Benjamín Netanyahu, el gobierno israelí y sobre este país[7] mientras se pretendía ocultar y negar la hambruna que pasan miles de personas en la franja de Gaza. En Colombia se replicó el mismo libreto con figuras-influencers de derecha uribistas que lastimosamente son seguidas por millones de personas, recibieron patrocinio total de la embajada de Israel en Colombia, pagandoles viajes con el objetivo que cuando llegaran a su país de origen debían compartir en sus redes la “maravillosa experiencia”. Un caso emblemático de esta operación propagandística es la publicación y el mensaje de Kika Nieto en su red social Instagram:
Este mensaje está acompañado de fotografías disfrutando en Jerusalén, mientras al otro lado miles de palestinos mueren diariamente de hambre y bajo los bombardeados del ejército nazi-sionista de Israel. Como si hiciera falta subrayarlo, este personaje de Kika Nieto se identifica además como cristiana, al igual que miles de feligreses en nuestro país que se recogen en el cristianismo evangélico y que cruelmente celebran el asesinato de niños palestinos, pero se declaran férreamente “provida”, afirman que en los países comunistas la gente se muere de hambre – una falsedad reiterada -, guardan absoluto silencio frente al bloqueo y cierre para que llegue la ayuda humanitaria, condenando a miles de personas que habitan la franja de gaza a morir de hambre y de enfermedades. Este discurso hipócrita no es nuevo; es consustancial a una religión que siempre a estado al servicio de las clases dominantes.
4.
Al parecer el cinismo se ha convertido en un proyecto cultural, esa idea de “decirlo todo sin filtros” y actuar como si nada tuviera consecuencias, es la expresión más nítida de impunidad, es el ejemplo que dan las figuras públicas a la sociedad. Donald Trump encarna ese propósito, décadas de privilegios sin sanciones y un último mandato atravesado por ilegalidades, fraudes y un prontuario casi único como presidente que incluye abusos sexuales a menos de edad junto con su gran amigo, el pedófilo, Jeffrey Epstein. Desde ese lugar, Trump pretende erigirse como juez moral del mundo, dictando lecciones sobre justicia, orden y legalidad, mientras evade cualquier mínimo de responsabilidad ética. No obstante, el silencio internacional frente a las obscenidades del mandatario no son asuntos ingenuos, son cómplices o coparticipes, como en el caso de Andrés Pastrana (ex presidente de Colombia), quien también apareció en la lista de los pedófilos de Epstein y que es lider mundial de una red de cristianos ¿así o más descarado?.
El personaje de Trump habla de dictaduras, libertades y de “regímenes socialistas” refiriéndose de manera reiterada a Cuba y Venezuela, como si fueran estos países los responsables de bombardeos, genocidios, secuestros de mandatarios o intervenciones militares en territorios ajenos, por el contrario, han sido víctimas del imperialismo yanqui. Mientras tanto, el autoproclamado país de la democracia promueve abiertamente el racismo, la xenofobia y la violencia institucional. Es el claro ejemplo - como lo veníamos diciendo - de las fuerzas del ICE que han asesinado a personas migrantes y ciudadanos bajo la lógica de la persecución legitima por parte del Estado, sin embargo, con númerosos registros audiovisuales se evidencia la brutalidad sistemática y que normalizan muchas personas que aún creen en que el problema de su país son los migrantes.
Estados Unidos se ha catalogado como la policía y los jueces del mundo, arrogándose el derecho de calificar a otros países como narcoestados, mientras ocultan su propia catástrofe interna, pues decenas de miles de personas mueren anualmente por sobredosis en territorio estadounidense, sus indicadores no bajan de 50mil personas muertas desde el 2015, siendo los picos más altos del 2021 al 2023 con más de 100 mil muertes anuales y casi dos millones de personas que han muerto desde 1999[8], por otro lado, al menos 169 millones de personas han consumido algún tipo de drogas desde los 12 años[9], esta crisis social es estructural y desmiente todo tipo de autoridad moral que quieran imponer cualquier gobierno norteamericano respecto al tema. Pero irónicamente bajo el discurso liberal que tanto promueven los norteamericanos y la burguesía planetaria sobre las leyes de la economía liberal de la “oferta y demanda” se ven en una encrucijada, pues esto al parecer explica su propio modelo de consumo.
En este escenario, el capitalismo ya no disimula sus intereses. La burguesía contemporánea maniobra sin máscaras, expresan abiertamente su voracidad por los recursos del Sur global, y recordemos que este proyecto voraz necesita una ideología fuerte, por ello no tienen reparos en consolidar sus discursos y proyectos políticos con una fuerza alarmante. A la par, sectores y empresas parasitarias de países dependientes, reproducen descaradamente su deseo colonial que los lleva a pedir dominación antes que soberanía, es una política realmente degradante.
Estos discursos son secundados por amplios sectores latinoamericanos, carecen de ética y sostienen una moral hipócrita. No son unas simples opiniones aisladas, sino parte de un proyecto ideológico que busca normalizar el cinismo, legitimar la violencia y erradicar cualquier atisbo de empatía. Mientras hace dos siglos se buscaba la independencia luchando contra el yugo colonial, hoy, algunos y algunas exigen convertirse en anexos del imperialismo yanqui, celebrando invasiones y subordinación, como lo celebra la precandidata a la presidencia de Colombia, Vicky Davila, que textualmente agradece a Trump por “capturar” a Nicolás Maduro diciendo que llegó la libertad y la democracia y exigiendo lo mismo para toda la región[10]. Hablan de patria mientras se la ofrecen al mejor postor; se invoca soberanía pero se pide una intervención extranjera, esta contradicción resume el carácter degradante de esta corriente política, dice una canción muy famosa “el que no quiere a su patria no quiere a su madre”.
Esto no es menor y ¿Saben por qué esto es problemático? porque degrada la dignidad humana, disuelve toda forma de construcción de comunidad, perjudica cualquier intento de consolidar una identidad colombiana y latinoamericana. Frente a ello, pensar la condición humana exige una perspectiva integral basada en el respeto por la vida. Pensar en qué se acepta y qué se rechaza, no es una simple abstracción moral, sino que es una toma de postura política, pero también la indiferencia es una forma de promover la violencia, para quienes pretenden no tomar partido o postura. No es posible seguir celebrando la crueldad ni relativizando el exterminio de niños y niñas que mueren en Gaza, familias bombardeadas, pueblos arrasados con la intervención directa del régimen sionista amparados por Estados Unidos.
Finalmente, ante un mundo en crisis permanente, y donde el modelo imperante quiere condenarnos a la (auto)destrucción y la imposibilidad de generar acciones concretas, la tarea es organizarse para transformar este mundo en decadencia, construir una sociedad igualitaria, sin hambre, sin exclusión, con acceso real a la educación, el trabajo y vivienda digna, esto implica enfrentar a los tiranos saqueadores imperialistas que invaden y arrasan pueblos enteros. Ese horizonte no es una utopía abstracta, es una necesidad histórica; ese mundo nuevo tiene nombre: El Socialismo.
Enero 2025
Píe de página:
[1] Cuando se habla de régimen, se hace referencia a un proceso político y económico que lleva una continuidad, es un proyecto político de larga duración que, aunque se cambie de gobierno, la política debe continuar.
[2] Tomado de: Telemundo noticias: https://www.telemundo.com/noticias/edicion-noticias-telemundo/inmigracion/video/organizan-mas-de-1000-protestas-contra-operativos-de-ice-en-varias-ciudades-tmvo1310065, consultado el 13 de enero de 2026
[3]Consultar en: https://www.elpais.com.co/mundo/video-colombiana-candidata-al-congreso-de-eeuu-lanza-polemica-propuesta-ejecuciones-publicas-a-inmigrantes-ilegales-2423.html
[4] Ver en: https://www.larazon.es/internacional/petroleras-escepticas-plan-trump-venezuela_202601116962f9a2ea66eb73532c5979.html
[5] Ver en: https://x.com/MariaCorinaYA/status/2008194629200498801?s=20
[6] Testimonio tomado de la red social Instagram de la cuenta periódico el progreso en la cual substrae parte de la entrevista realizada por el canal de televisión Telemundo, en: https://www.instagram.com/reel/DTIHX2DkYRk/ o en: https://drive.google.com/file/d/1DIEJQ9zyiI9Me3dWA4u2rdhsB7LNM_TN/view?usp=sharing
[7] Información tomada de: https://www.dw.com/es/dw-verifica-israel-paga-millones-para-difundir-propaganda/a-73924127 o en https://www.trtespanol.com/article/be3417fc0fba
[8] Tomado de: https://www.dw.com/es/el-problema-de-estados-unidos-con-el-consumo-de-drogas/a-74812650
[9] Tomado de: https://www.swissinfo.ch/spa/casi-60-de-las-personas-de-12-a%C3%B1os-o-m%C3%A1s-en-eeuu-consum%C3%ADan-drogas-o-alcohol-en-2022/48976382
[10] Ver en: https://x.com/VickyDavilaH/status/2007389256109670907?s=20




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